La UE exigía negociaciones de “bloque a bloque” y en base a los “pilares” de diálogo político, cooperación y comercio, pero cambió de posición porque los países de la CAN no lograron consensuar una posición común, especialmente en materia de propiedad intelectual y desarrollo sostenible. La mejor salida que encontró fue buscar tratados comerciales bilaterales, y dejar en segundo plano los otros dos pilares del acuerdo.